En el marco del Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, desde FEPAMIC damos voz a las mujeres que forman parte de nuestra entidad y que representan historias de fortaleza, superación y dignidad. A través del proyecto Historias en femenino, ponemos el foco en sus vidas, en sus trayectorias y en todo aquello que las convierte en referentes silenciosos. Hoy compartimos la historia de nuestras compañeras Carol y Rocío, un ejemplo de valentía cotidiana y de determinación frente a las barreras visibles e invisibles. Porque visibilizar sus historias también es una forma de luchar contra la violencia y construir igualdad.
Carol llegó a Córdoba hace solo cuatro años, pero en su forma de hablar —con una mezcla de timidez, dulzura y luz— parece que llevara toda una vida aprendiendo a empezar de nuevo. Tiene 28 años, nació en Colombia y aterrizó en España buscando lo que tantas mujeres valientes buscan: un futuro propio.
“Fue una etapa muy oscura”, recuerda. Llegó con su padre, pero él regresó a Colombia y ella se quedó sola. “No conocía la moneda, ni los trámites, ni la cultura”. Lidiaba con papeles, colas interminables en ayuntamientos y centros cívicos, cursos, entrevistas… “Cada día salía de madrugada y volvía tarde. Pero no me importaba”, dice sonriendo.
A través de un programa de formación para personas migrantes, Carol llegó a hacer prácticas de limpieza en el Centro de Día de FEPAMIC en Córdoba. Allí la vieron trabajar y enseguida lo tuvieron claro: se tenía que quedar. Hoy forma parte del servicio de limpieza en Órganos Centrales, donde ha encontrado estabilidad, apoyo y un equipo que la valora.
Pero su historia no empieza aquí. Empieza mucho antes, cuando le diagnosticaron un problema de audición. Tras muchas pruebas, terapias, esfuerzo y más esfuerzo, un implante coclear le ayudó a escuchar el mundo de otra manera. Aun así, creció enfrentándose a burlas y al bullying durante su etapa escolar. “Yo me moría de vergüenza, siempre trataba de esconder mis audífonos.”, dice. “Pero ahora ya no” nos dice con su característica sonrisa, mientras nos muestra que su pelo -recogido en una coleta- ya no tapa sus audífonos .
Carol habla mucho de su madre. Se le iluminan los ojos. “Mi mamá es mi referente, mi motor. Gracias a ella estoy aquí. Quiero traerla conmigo. La echo de menos todos los días”. Su proyecto más importante hoy es ese: reunirse con su madre y construir juntas una vida tranquila.
Rocío tiene 33 años y lleva cuatro años trabajando en el servicio de cocina de FEPAMIC. Su mirada -una entrañable mezcla de valentía, dulzura y timidez- es realmente especial: “tengo miopía magna”, un diagnóstico que llegó cuando apenas tenía dos años, y que merma su capacidad visual.
Antes de llegar a FEPAMIC, Rocío trabajaba en hostelería: “trabajaba en un bar, de camarera”. Fue a través de la bolsa de empleo de la entidad como entró en FEPAMIC: “me apunté y me llamaron enseguida”. A pesar de no tener experiencia en cocina, Rocío se adaptó al puesto en apenas semanas y, en poco tiempo, ya era una pieza imprescindible del equipo.
A Rocío le hubiera gustado seguir otros caminos: “me hubiese gustado opositar a policía”, pero las barreras de su discapacidad lo hicieron imposible. Su carácter, luchador y valiente, se forjó desde bien pequeña. Ella, como muchas otras niñas con discapacidad, sufrió bullying en el colegio “Los compañeros se reían por el tipo de gafas que llevaba”, una experiencia que no la detuvo, sino que fortaleció su carácter.
Su fortaleza se refleja en todos los ámbitos de su vida. Es madre de dos hijos, y ellos son su motivación diaria: “me levanto cada día por ellos, por mis niños”. En su familia es un pilar fundamental, con un hermano con discapacidad intelectual y una madre que precisa cuidados. Demostró una madurez temprana, y es que Rocío comenzó a trabajar con apenas 16 años y a los 18 ya se había independizado, construyendo su propio camino con esfuerzo y determinación.
A pesar de las circunstancias, Rocío siempre está motivada: “Mis compañeras me dicen a veces, yo es que de verdad no sé cómo te levantas ni para venir a trabajar. Porque no me queda de otra. Y porque hay que seguir.” Su filosofía de vida refleja su resiliencia: “La vida a veces no es tanto. Ni tener tanto. La vida es tener lo necesario”.
No nos cabe la menor duda de que Rocío, es fuerza y motor en su familia y, a partir de hoy, también será referente para todas las niñas y mujeres con discapacidad. Su resiliencia y generosidad hacen que también se convierta en un referente y apoyo para todas las personas que se acercan a ella, transmitiendo motivación, confianza y la certeza de que, con determinación y corazón, se pueden superar obstáculos y crecer cada día.
La Federación Provincial de Asociaciones de Personas con Discapacidad Física y Orgánica de Córdoba (FEPAMIC) ha desarrollado con éxito el proyecto “Historias en Femenino. Proyecto de visibilización y empoderamiento de mujeres con discapacidad” con el que se ha dado continuidad a este proyecto social innovador y transformador que pretende visibilizar y empoderar a mujeres con discapacidad de Córdoba, a través de la recopilación y difusión de sus historias de vida y superación. El proyecto se centra en destacar la resiliencia, la determinación y las capacidades de estas mujeres en diversos ámbitos, presentando sus experiencias como ejemplos inspiradores para otras personas, tanto con discapacidad como sin ella. Ha sido subvencionado por el Ayuntamiento de Córdoba a través de la Convocatoria de Subvenciones de la Delegación de Igualdad 2025.
Contar con mujeres referentes en el mundo de la discapacidad es, en definitiva, motor de cambio puesto que, al visibilizar sus historias y sus logros, empoderamos a otras mujeres, construyendo así un futuro más inclusivo y justos para todos y todas.
Conoce más Historias en Femenino
Organiza: FEPAMIC
Subvenciona: Delegación de Igualdad del Ayuntamiento de Córdoba.