«Siempre tuve claro que quería trabajar en un Centro Especial de Empleo»: la historia de Javi y el valor del Servicio de Ajustes de FEPAMIC
Encontrar un empleo es importante. Mantenerlo, crecer profesionalmente y contar con los apoyos necesarios para desarrollar todo el potencial lo es aún más.
En FEPAMIC sabemos que la inclusión laboral va mucho más allá de una contratación. Por eso, a través de nuestros Centros Especiales de Empleo de Iniciativa Social, contamos con Unidades de Apoyo a la Actividad Profesional (UAAP) que presta el Servicio de Ajuste Personal y Social, a través del cual se acompaña a las personas trabajadoras desde su incorporación y les ofrece el apoyo que necesitan para desempeñar su trabajo en igualdad de oportunidades. La historia de Javi refleja muy bien el papel que desempeña este servicio.
Un objetivo claro: trabajar en un Centro Especial de Empleo
Javier Macarro forma parte del equipo de cocina de FEPAMIC desde 2024. Antes había trabajado en diferentes sectores, desde la hostelería hasta la recogida de fruta o como socorrista, pero siempre tuvo un objetivo muy claro: «Siempre me han interesado los Centros Especiales de Empleo. Yo sabía que quería acabar aquí«.
La oportunidad llegó cuando la asociación YMCA lo puso en contacto con FEPAMIC. Comenzó realizando un periodo de prácticas y, apenas un mes después, pasó a formar parte de la plantilla. Desde abril de este año cuenta además con un contrato indefinido.
El Servicio de Ajuste: un apoyo para cada persona
Una de las diferencias que Javi encontró al incorporarse a FEPAMIC fue el acompañamiento del la Unidad de Apoyo a la Actividad Profesional (UAAP)
Esta Unidad, presente en todos nuestros Centros Especiales de Empleo, tiene como misión facilitar la adaptación al puesto de trabajo, detectar necesidades, ofrecer orientación y realizar un seguimiento continuado de cada persona trabajadora para favorecer su desarrollo profesional y personal.
En el caso de Javi, ese acompañamiento se tradujo en algo muy concreto: adaptar su puesto de trabajo para que pudiera desarrollar sus funciones con mayor comodidad y autonomía.
«Las compañeras de la Unidad de Apoyo siempre me preguntan por las dificultades que tengo.»
Entre las medidas implantadas se realizaron pequeñas adaptaciones en la cocina, como la incorporación de un banco o la adecuación de determinados elementos del puesto de trabajo. Ajustes sencillos que marcan una gran diferencia en el día a día y permiten que el foco esté en el trabajo, no en las barreras.
Pero el acompañamiento de la Unidad de Apoyo va mucho más allá del entorno laboral. Cuando Javi comenzó a buscar alojamiento para vivir de forma independiente, se encontró con una nueva barrera: varias inmobiliarias rechazaban su solicitud. Ante esta situación, el Servicio de Ajuste Personal y Social le ayudó en la búsqueda hasta encontrar la habitación en el piso compartido en el que reside actualmente.
Este apoyo forma parte de la labor que desarrolla la Unidad de Apoyo: identificar aquellas dificultades que pueden afectar al bienestar, la autonomía o la estabilidad laboral de la persona trabajadora y ofrecer los recursos necesarios para superarlas. Porque, en muchas ocasiones, mantener un empleo también depende de poder acceder a una vivienda, desplazarse con normalidad o contar con una red de apoyo.
Cuando el talento se encuentra con las barreras
Su trayectoria laboral también ha estado marcada por experiencias de discriminación.
Durante sus estudios del ciclo de TECO recuerda cómo, en numerosas ocasiones, tuvo que escuchar frases como «no te veo aquí trabajando».
«Lo decían porque no soy el estereotipo de chico alto y fuerte y me complicaban mucho todo, hasta que acabé tirando la toalla.»
Su experiencia pone de manifiesto una realidad que todavía viven muchas personas con discapacidad: las barreras no suelen estar en sus capacidades, sino en los prejuicios con los que aún se encuentran.
Un empleo que impulsa nuevos proyectos de vida
Para Javi, tener un empleo estable también ha supuesto poder mirar hacia el futuro.
Fuera del trabajo disfruta practicando surf y haciendo teatro, una de sus grandes pasiones. Gracias a la estabilidad que le proporciona su empleo en FEPAMIC, actualmente estudia interpretación en una escuela de artes escénicas, donde continúa formándose con la ilusión de dedicarse algún día al mundo de los musicales.
Su siguiente objetivo también es muy claro: dar un paso más en su autonomía personal y poder independizarse completamente.
Porque el empleo no solo aporta un salario. También abre la puerta a nuevos proyectos, nuevas metas y una vida cada vez más independiente.
Todavía queda camino por recorrer
Javi también lanza un mensaje sobre la realidad que siguen viviendo muchas personas con discapacidad.
«La gente infantiliza mucho a las personas con discapacidad. Sigue habiendo mucha discriminación.»
Un recordatorio de que la inclusión no depende únicamente de crear oportunidades laborales, sino también de seguir transformando la mirada de la sociedad.
Un proyecto para seguir fortaleciendo el apoyo a las personas
Historias como la de Javi muestran la importancia de contar con Servicios de Ajustes sólidos, profesionales y cercanos.
Este trabajo de acompañamiento se está viendo reforzado gracias al proyecto «Capacitación Digital, Empleabilidad e Innovación Social: Proyecto de especialización y mejora de la Unidad de Apoyos hacia la Transformación Digital», impulsado por CEPES y financiado por el Fondo Social Europeo Plus.
Porque la inclusión laboral no termina cuando una persona firma un contrato. Empieza ahí. Y contar con los apoyos adecuados es la mejor garantía para que ese empleo se convierta en una oportunidad de futuro.
