Cuando la asistencia personal permite vivir en primera persona

Cuando la asistencia personal permite vivir en primera persona

«Cuando Aida está con María, la veo más contenta. Y la veo disfrutar mientras hace cosas propias de chicas de su edad», explica Lola, su madre y cuidadora principal.

Aida tiene 26 años, vive en Córdoba y estudió Turismo. Le gusta vestirse a la moda, ir de tiendas, pintarse las uñas, salir a pasear e ir al cine. En definitiva, disfrutar de planes cotidianos como cualquier joven de su edad.

Desde hace un tiempo, Aida convive con la enfermedad de Huntington, una patología neurodegenerativa que condiciona su movilidad y su comunicación. Sin embargo, estas limitaciones no definen quién es ni anulan su capacidad de decisión. Aida sabe lo que le gusta, cómo quiere emplear su tiempo y con quién desea compartirlo. Para que esto sea posible, necesita apoyos adecuados y personalizados.

El papel de la asistencia personal

Durante los últimos meses, Aida ha contado con el acompañamiento de María, su asistente personal. Juntas han compartido paseos, sesiones de cine, tardes de compras o momentos tranquilos en casa pintándose las uñas. Actividades sencillas que, más allá del ocio, suponen una forma real de participación social, autodirección y bienestar emocional.

La figura de la asistencia personal permite que las personas con discapacidad puedan organizar su vida diaria de acuerdo con sus preferencias, manteniendo su rol activo en la comunidad. En el caso de Aida, además, el acompañamiento de una persona joven, cercana y de confianza ha supuesto un impulso positivo para su estado de ánimo y su calidad de vida.

Un respiro también para las familias

Para Lola, la madre de Aida, este apoyo ha supuesto también un alivio importante. Como cuidadora principal, su día a día ha estado marcado durante años por la atención continua. Saber que su hija está acompañada, disfrutando y tomando sus propias decisiones le permite desconectar durante unas horas y recuperar espacios personales, algo fundamental para prevenir la sobrecarga física y emocional que conllevan los cuidados prolongados.

La asistencia personal no solo mejora la vida de las personas con discapacidad, sino que también sostiene y acompaña a sus familias, generando un impacto positivo en todo el entorno.

Un proyecto que impulsa la inclusión social

Este acompañamiento se ha desarrollado en el marco del proyecto “En primera persona: proyecto de asistencia personal y vida independiente”, impulsado por FEPAMIC y subvencionado por la Delegación de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Córdoba, a través de la convocatoria Transforma Córdoba 2025.

Gracias a este proyecto, Aida y otras siete personas con discapacidad han podido ejercer su derecho a una vida autónoma, participar activamente en actividades sociales, culturales y deportivas, y reforzar su presencia en la comunidad. Al mismo tiempo, se pone en valor la figura del asistente personal como una herramienta clave para la inclusión y la empleabilidad inclusiva.

La inclusión como una necesidad básica

La inclusión social no es un complemento ni un privilegio: es una necesidad básica y un derecho. Proyectos como este demuestran que, cuando existen recursos y compromiso, es posible avanzar hacia una sociedad más justa, accesible e igualitaria.

Desde FEPAMIC seguimos trabajando para que la vida independiente y la asistencia personal sean una opción real para más personas, contribuyendo a transformar la sociedad cordobesa desde la participación, la autonomía y el respeto a la diversidad.

 

 

Compartir

Ir al contenido
Logotipo de Fepamic
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.