FEPAMIC respalda la experiencia de voluntariado en Etiopía de uno de sus trabajadores
Con el apoyo de FEPAMIC, uno de nuestros trabajadores ha regresado a un orfanato de Etiopía para colaborar en diferentes trabajos de mantenimiento y mejora de sus instalaciones, entre ellos el acondicionamiento de un aula destinada a niños y niñas con discapacidad. No era la primera vez que participaba en este proyecto. La oportunidad de volver surgió nuevamente de la mano de la ONG Ambessa y de una motivación que él resume de una forma muy sencilla: “la posibilidad de mejorar un poquito el día a día de muchos niños y niñas”. Desde FEPAMIC hemos querido respaldar su iniciativa financiando el viaje y facilitando que pudiera volver a colaborar con un proyecto con el que ya mantenía una vinculación previa.
Poner los conocimientos al servicio de los demás

Durante su estancia, buena parte del trabajo se ha centrado en realizar pequeñas mejoras y tareas de mantenimiento necesarias para el funcionamiento cotidiano del orfanato. Se han realizado tareas de pintura, además de realizar trabajos de electricidad y diferentes actuaciones de acondicionamiento de las instalaciones, entre ellas, el aula de discapacidad. Un trabajo muy ligado a una de las principales reflexiones que nuestro compañero se trae de vuelta: la posibilidad de utilizar aquello que cada persona sabe hacer para aportar en otros contextos. “Lo bonito es que con tu cualificación puedes mejorar su día a día un poquito y hacerlo mejor” comenta. Precisamente ahí reside buena parte del valor de esta experiencia. El voluntariado puede aportar muchas formas y no siempre consiste únicamente en dedicar tiempo: los conocimientos profesionales, las habilidades y la experiencia acumulada también pueden convertirse en herramientas con las que colaborar.
Una mejora especialmente vinculada con FEPAMIC
Entre los espacios en los que se trabajó se encuentra también un aula destinada a personas con discapacidad, que también fue mejorada por él. Esta actuación supone un punto especial de conexión con FEPAMIC y con nuestro trabajo en el ámbito de la discapacidad, aunque forma parte de un proyecto de voluntariado mucho más amplio. El acondicionamiento de este aula fue una más de las actuaciones realizadas, pero también una de las que sentimos especialmente cercana por su relación con la inclusión y con una realidad que forma parte de nuestro día a día.
Una experiencia memorable

Sin embargo, al preguntarle por los momentos que recuerda con mayor emoción, su respuesta no tiene que ver con ninguna de las reparaciones realizadas: se queda con la convivencia con los niños y niñas. De ellos, asegura llevarse especialmente dos aprendizajes “humildad y solidaridad”. Además, nuestro compañero destaca especialmente el respaldo que le hemos dado desde FEPAMIC, para él ha sido muy importante, recordando además el apoyo que ha encontrado en la entidad cuando ha presentado anteriormente iniciativas similares.
Desde FEPAMIC entendemos este apoyo como una forma de acompañar también el compromiso y la iniciativa de las personas que forman nuestra organización. Porque los valores que compartimos en nuestro trabajo diario pueden encontrar muchas otras formas de manifestarse fuera de él. Y el voluntariado es una de ellas.
Su consejo para quienes estén planteándoselo es sencillo: “Que den el paso a hacer voluntariado y puedan dejar huella allá donde vayan”.