En FEPAMIC no hay una única forma de hacer voluntariado. Hay tantas maneras de colaborar como personas dispuestas a hacerlo. Porque entendemos que cada persona es diferente, con sus propios intereses, habilidades y tiempos, y por eso apostamos por un voluntariado flexible, diverso y adaptado a cada realidad.
Aquí, cada persona encuentra su lugar: acompañando, participando en actividades, apoyando en servicios o compartiendo su tiempo de la forma en la que mejor se siente. Porque cuando el voluntariado se adapta a las personas, la inclusión se hace posible.
Fernando — Voluntario en Centro de Día

Fernando llegó a FEPAMIC a través de sus prácticas en el Centro de Día FEPAMIC en Córdoba. Lo que comenzó como una etapa formativa se ha convertido en una experiencia de compromiso continuado.
Cada mañana, de 09:00 a 14:00, colabora como voluntario, participando en la dinámica del centro y acompañando en las actividades del día a día. Su implicación, constancia y actitud han hecho que quiera seguir vinculado, con el objetivo de continuar formándose y creciendo dentro de este ámbito.
Fernando representa muy bien una de las formas de voluntariado: aquella que nace del aprendizaje, evoluciona en compromiso y puede abrir puertas a oportunidades futuras.
Inma — Voluntaria en Centro de Mayores

Inma forma parte del voluntariado de FEPAMIC aportando su tiempo y su manera de estar en el día a día del centro FEPAMIC para personas mayores en Córdoba.
Su colaboración demuestra que el voluntariado también es cercanía, implicación y constancia. A través de su participación, contribuye a generar un entorno más dinámico, participativo y humano para las personas usuarias.
Cada gesto suma. Y el de Inma es un claro ejemplo de ello.
Lorenzo — Voluntario en Cocina

Lorenzo forma parte del voluntariado de FEPAMIC colaborando en el servicio de cocina, un espacio clave en el día a día de los centros.
Su labor, aunque a veces poco visible, es fundamental: apoyar en la preparación, organización y funcionamiento del servicio contribuye directamente al bienestar de las personas usuarias. Pero más allá de las tareas, Lorenzo aporta algo igual de importante: compromiso, constancia y ganas de ayudar.
Su voluntariado es un ejemplo de cómo también desde lo cotidiano, desde los pequeños gestos, se construye inclusión.
Juan Antonio Almeda — Voluntario de ocio y tiempo libre
Juan Antonio Almeda demuestra que el voluntariado también puede formar parte del día a día, incluso en los pequeños espacios de tiempo.
Dos días a la semana, durante su descanso laboral, dedica una hora a acompañar a una persona usuaria a tomar un café. Un gesto sencillo que se convierte en conversación, compañía y conexión.
Además, a partir de marzo ampliará su colaboración incorporando una tarde más de voluntariado, reforzando así su compromiso con la entidad.
Su ejemplo pone en valor una idea clave: a veces, solo hace falta una hora para marcar la diferencia.
Asun – Voluntaria en Residencia

Asun decidió dar un paso más cuando llegó el momento de su jubilación. Quería dedicar su tiempo a algo con sentido, y encontró en la residencia de FEPAMIC el lugar idóneo para hacerlo.
Dos días a la semana acompaña a las personas usuarias en actividades lúdicas, compartiendo tiempo, conversación y momentos que forman parte de su día a día.
Entre todas esas relaciones, hay una especialmente significativa: la que mantiene con Fita. Juntas pintan, comparten tiempo y han construido un vínculo basado en la confianza y la cercanía. Lo que al principio fue un proceso de adaptación, hoy se ha convertido en una relación inseparable.
Su historia refleja cómo el voluntariado también es encuentro, paciencia y conexión.
Guille – Voluntario en comedor

Guille forma parte del voluntariado de FEPAMIC en el Centro de Día de Córdoba, colaborando en uno de los momentos clave de la jornada: el servicio de comedor.
Su labor consiste en apoyar en el reparto de las comidas, la recogida y el buen funcionamiento del servicio. Además, cuando es necesario, también echa una mano en cocina, demostrando una actitud siempre dispuesta a ayudar.
Su implicación pone en valor una idea sencilla pero fundamental: cada tarea cuenta, y cada gesto contribuye al bienestar de las personas usuarias.
Este tipo de iniciativas se enmarcan en el proyecto “Impulsa el cambio: sé voluntario en FEPAMIC”, una apuesta por fomentar la participación social y el compromiso ciudadano a través del voluntariado. Un proyecto que cuenta con el apoyo de la Consejería de Inclusión Social, Juventud, Familias e Igualdad, y que permite seguir impulsando espacios donde las personas puedan implicarse activamente en la construcción de una sociedad más inclusiva.
